
Éxito rotundo del Campus Saray Manzano de voleibol femenino que ha congregado en las instalaciones del Centro Insular de Deportes de Gran Canaria a cerca de 60 niñas de todas las edades que quieren seguir los pasos de sus ídolos del primer equipo amarillo. La propia capitana del Olímpico, junto a las también grancanarias Andrea Arocha y Lucre Castellano están disfrutando con su rol de entrenadoras para ayudar a promover el voleibol y la afición por el CV Hidramar Gran Canaria entre las más jóvenes.
La líbero internacional y canterana del conjunto isleño, Andrea Arocha, es una de las tres canteranas que han renunciado a parte de sus vacaciones para instruir a las jóvenes alumnas.
Me trae muy buenos recuerdos. Las niñas vienen con muchas ganas de aprender y estamos las tres aportar nuestro granito de arena para ayudarlas a que puedan progresar y llegar al nivel que quieran alcanzar como jugadoras, que puedan mejorar cada día y que den un pasito adelante.
Es sin duda un plus, porque hace que ellas se abran mucho más a la hora de escucharnos y de tenernos más en cuenta. Estamos muy contentas porque todas tienen muchas ganas de aprender y nosotras también estamos aprendiendo mucho de ellas.
Como tenemos sesiones de mañana y de tarde intentamos dividir las actividades de forma que podamos trabar un poco de todo, separando a las niñas por posiciones. Trabajamos aspectos técnicos, ejercicios aerodinámicos para ejercitar el físico y mejorar la técnica.
No, hay una gran parte de niñas que si que pertenecen a este club, pero también hay muchas otras que vienen a iniciarse y que nunca han jugado antes al voleibol, pero también las hay de otros clubes que vienen a participar en el campus.
Nuestra prioridad en este campus es enseñar voleibol, aunque es cierto que hay tiempo para todo y nos divertimos bastante, hacemos muchos juegos para que las niñas también aprendan a competir y a pasárselo bien, pero sobre todo que todas mejoren su voleibol.
Nosotras siempre hemos sido así, entrenando también somos siempre competitivas entre nosotras y eso es un aspecto positivo que intentamos que las niñas cojan como ejemplo, porque es algo que en un futuro será fundamental para ellas para poder competir en los partidos, es imprescindible.
Me han sorprendido, porque no hay solo una sino que hay bastantes niñas a las que ya se les ve madera de jugadora que puedan llegar bastante lejos y que además tienen todavía una corta edad. Estoy bastante ilusionada por la cantera y con ganas de que saquen lo mejor de ellas y lleguen a cumplir su sueño.
Estoy ganando mucha paciencia, experiencia y me lo paso muy bien con ellas. Pienso que al final aprendo más yo de ellas. Viendo sus errores intento ayudarles a corregirlas y me doy cuenta que muchas veces también los cometo yo. Me estoy divirtiendo mucho y volviendo a sentir esa ilusión de ser niña y ver a las grandes. Verme en el otro lado es aún más emocionante.
Las vacaciones son necesarias pero es verdad que después de una temporada en la que entrenas de mañana y tarde, además de jugar los fines de semana, lo acabas echando de menos incluso en tus vacaciones y esto ayuda a matar un poco el mono. Nos metemos a competir con las niñas, nos picamos como si fueran partidos nuestros y es súper guay.